Escrito por: Ignacio
Categoría: Discóbolo
Tags: Concurso, dibujo, El Tesoro de los Bárbaros, escolar, redaccion
Escrito por: Ignacio
Categoría: Discóbolo
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Posiblemente el Bajo Imperio sea uno de los períodos de mayor inestabilidad en la Historia de Roma. La llamada crisis del siglo III tuvo su origen en contradicciones internas que transformaron el antiguo modelo económico del Imperio y debilitaron la estructura de su poderoso estado. Tal vez, el grave conflicto político sea una de las manifestaciones externas más visible, ya que las incesantes luchas por el poder terminaron por instaurar formas de gobierno como la “Anarquía Militar” (235-294 dC).
Las Provincias del Imperio no fueron ajenas a estos cambios y el alto grado de romanización y dependencia de Hispania la hicieron especialmente sensible. Las fuentes escritas poco pueden ayudarnos a entender lo acontecido fuera de Roma, centradas en narrar la sucesión de emperadores y usurpadores, en ellas sólo encontramos algunas referencias a la Península en relación con las incursiones de los pueblos bárbaros y su supuesto ataque a la ciudad de Tarraco.
En el registro arqueológico son las transformaciones en el paisaje urbano lo que caracterizará el periodo. La reducción de los perímetros, la ausencia evergetismo o la reutilización de gran parte del material constructivo, le dieron a la ciudad del Bajo Imperio un manifiesto aspecto de decadencia. Sin embargo, excavaciones recientes en importantes centros hispanos como: Tarraco, Barcino, Emerita Augusta, Corduba, Caesaraugusta, Valentia o Illerda, reflejan en sus hallazgos un significativo mantenimiento de la vida urbana y de su actividad económica y comercial. Es cierto que las ciudades ya no cuentan con el esplendor que tuvieron siglos atrás pero su existencia y función sí se prolongarán en el tiempo, sobreviviendo esta centuria y llegando en su mayoría a perdurar hasta por lo menos el 711.
Escrito por: José Luis Menendez Fueyo
Categoría: El Tesoro de los Bárbaros
Tags: Alicante, Añadir etiqueta nueva, Bárbaros, cadenas, grilletes, Marq, prisioneros, tesoro
Entre los objetos que expone El Tesoro de los Barbaros existen unas piezas muy singulares que se encuentran en el Tesoro de Neupotz y se pueden ver en la segunda sala de la exposición. Se tratan de cadenas, dos grilletes con forma de anilla colocados directamente a los lados de una cerradura. Las piezas ovaladas de los dos grilletes cuelgan directamente de la fuerte anilla de hierro del candado. Esta forma casi se corresponde con la de las esposas actuales.
Las cadenas (catena) sirvieron en la antigüedad como esposas y como grilletes para los pies o el cuello. Los grilletes de hierro no aparecen únicamente en los contextos romanos, sino que se encuentran también entre los hallazgos célticos de La Tène. Entre los hallazgos romanos, los grilletes de hierro no sólo están relacionados con la esclavitud, sino que parece que también se usaron en los fuertes como medida disciplinaria. Un descubrimiento arqueológico muy revelador tuvo lugar en el fuerte de Pfünz. En el praetorium del campamento se encontró el esqueleto de un prisionero encadenado. El hueso de su pantorrilla aún se encontraba dentro del anillo de un grillete, unido a una larga cadena. Existen diferentes tipos de cadenas y grilletes que se utilizaron a la vez. En uno de estos grupos un grillete ovalado está sujeto al extremo de una cadena de hierro. Esta cadena permitía libertad de movimientos y estaba especialmente indicada para el transporte de prisioneros. Un ejemplar de este tipo de grillete con forma de anilla se halló también en el depósito de Neupotz. Al igual que el ejemplar de Pfünz, se trataba de un grillete para los pies. En el otro grupo se incluyen dos sólidos grilletes con forma de anilla colocados directamente a los lados de una cerradura.
Sin embargo, a pesar de su hallazgo, no es posible determinar, si para los saqueadores eran tan sólo valiosos objetos de hierro, o si sirvieron de hecho para el traslado de los prisioneros que eran llevados a la Germania bárbara. Se encontraron junto con los demás objetos y es por ello improbable que fueran llevados por los prisioneros en el momento de cruzar el río. Sin embargo, el hallazgo de cadenas y grilletes en la Germania bárbara, como por ejemplo en Bavenstedt (Stadt Hildesheim, Niedersachsen), podría sugerir que en esos lugares hubo prisioneros romanos encadenados.
En la inscripción del altar de la victoria de Augsburgo, del año 260 d.C., se menciona que el ejército romano consiguió liberar a miles de prisioneros itálicos que habían sido hechos prisioneros durante la invasión de los jutungos o los semnones; una prueba de que durante las incursiones germánicas se produjeron secuestros a gran escala.
Uno de los más notables hallazgos de los últimos tiempos se hizo en el año 1992 durante la realización de unas obras de construcción en Augsburgo. Se trata de un altar consagrado a la diosa Victoria, erigido por el gobernador de la provincia de Raetia con ocasión de una victoria sobre el pueblo germánico de los semnones o del de los jutungos.
La piedra sagrada con inscripción constituye un testimonio de la misma época sobre la situación precaria en la que se hallaba el Imperio Romano en los años 259 y 260: los germanos que habían invadido la península itálica en el año 259 se encontraban en su camino de regreso cuando fueron vencidos por los romanos en una batalla de dos días de duración -librada los días 24 y 25 de abril del año 260- cerca de Augsburgo. Miles de prisioneros desplazados desde la Península Itálica fueron liberados.
En esta acción no participaron legiones, sino únicamente las tropas auxiliares de Raetia y Germania Superior mencionadas en la inscripción, así como levas locales. Tras la batalla, parece que Raetia formó parte del reino independiente denominado Imperio Galo-Romano, puesto que ya se menciona su primer emperador, Póstumo, en una inscripción del Altar de la Victoria con fecha de 11 de septiembre.
Escrito por: José Luis Menendez Fueyo
Categoría: El Tesoro de los Bárbaros
Tags: Alicante, Bárbaros, Imperio Galo-Romano, Marq, tesoro

En las postrimerías del verano del año 259 los francos invadieron el Bajo Rin, los alamanes el Alto Rin y otros pueblos germánicos, a través del Danubio, otras provincias romanas. Las tropas fronterizas no podían hacer frente a este asalto: el limes y los territorios de la ribera derecha del Rin fueron abandonados. Las provincias muy desguarnecidas de tropas quedaron a la merced de los saqueadores.
Como consecuencia hubo que limitarse a interceptar a las fuerzas germanas que regresaban a sus tierras con su botín.

Unidades de las tropas del Rin que habían atacado a los saqueadores francos se negaron a entregar el botín reconquistado. Los soldados se sublevaron y proclamaron emperador a Póstumo, su comandante supremo, al que se unieron las provincias occidentales. Así nació, en el año 260, el Imperio Galo-Romano que, a pesar del empeño de los emperadores de Roma por impedirlo, pudo subsistir otros 14 años más. Tan solo Aureliano logró restablecer la unidad del Imperio.
Escrito por: José Luis Menendez Fueyo
Categoría: El Tesoro de los Bárbaros
Tags: Bárbaros, Lingenfeld, Marq, Speyer, tesoro

El Tesoro de Lingenfeld
En 1973, durante la extracción de grava en el Viejo Rin junto a Lingenfeld, se recuperó una gran olla de bronce con al menos 29 recipientes en su interior.
Son objetos propios de la batería de cocina y de la vajilla de mesa, en su mayoría copas y vasos para beber. También hay una cubeta de baño, un objeto raras veces encontrado en tesoros, y dos ollas que datan de tiempos prehistóricos.
El cuenco con semitapa consagrado al dios Mercurio proviene de un santuario saqueado.

El tesoro de Hagenbach
Entre 1961 y 1973 así como en el año 1990, una draga sacó a la superficie al menos 375 objetos pertenecientes a un mismo conjunto. Se trata del mayor hallazgo de un tesoro de Europa después del de Neupotz.
A pesar de los importantes daños derivados del rescate, este tesoro no tiene nada que envidiar al de Neupotz en lo que respecta a su composición. Una cantidad considerable de sus objetos forman parte de los bienes de un lugar de culto consagrado al dios Marte.
Además del conjunto más amplio de láminas votivas de plata - algunas de ellas provistas de inscripciones - este tesoro incluye recipientes de plata troceados que dan cuenta de un reparto del botín.