Alamanes y jutungos

Desde un punto de vista actual, parece como si el Imperio Romano disfrutara del gobierno de un emperador pacífico, de prosperidad económica y de una gran potencia cultural en los dos decenios centrales del siglo II; la calma antes de la tempestad. Mientras el Imperio renunciaba conscientemente a ampliar sus territorios, las poblaciones vecinas comenzaron a dirigir su agresividad contra las provincias romanas fronterizas. Dos enemigos principales surgen en este preciso momento: en el oeste, los partos y sus posteriores herederos los persas sasánidas y en el este, las diferentes tribus germánicas del otro lado del Rin y de más arriba hasta la zona media del Danubio

En ese momento emergieron ante las fronteras del Rin de la provincia Germania inferior, los Alamanni, llamados los hombres poderosos ante el limes de Germania superior y los Iuthungi, conocidos como la tropa joven. En los años siguientes al año 259, estas tribus llegaron hasta Rávena y se extendieron por la Galia, desde donde se movieron hacia Italia, mientras grupos de francos alcanzaron la ciudad española de Tarragona. El origen de estas acometidas no eran migraciones ni mucho menos un intento de apoderarse de tierras en regiones romanas. Según el antiguo sistema celtogermánico de la adhesión, más y más hombres capaces de llevar armas y hambrientos de guerra se iban uniendo a un líder que con sus saqueos aseguraba gloria, honor y botín.

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