Los valores de Pierre de Coubertin

Se traslado a vivir a Laussana en 1917 donde reclama la institución de una Universidad Popular en cada ciudad, tras muchos méritos y una intensa labor es nombrado Ciudadano de Honor. Entre sus honorables valores empieza a crear un poso de un increíble peso humanitario una de las reflexiones más importantes es:

“No estamos en este mundo para vivir nuestra vida, sino la de los otros. Las mayores alegrías, por otra parte, no son las que nosotros mismos gozamos, sino las que procuramos a los demás »

coubertin
En su labor, además de su empeño profesional, fue invirtiendo su fortuna personal lo que demostró su compromiso total con la causa que a través del Olimpismo, fué edificando un humanismo por encima de todas las tentativas filosóficas, científicas y artísticas, para englobarlas en un mismo es fuerzo: permitir que cada uno se reencuentre, abarcando los acontecimientos en su significado universal. La ética olímpica se convierte en estética del corazón.

Al igual que en la antigua Grecia, el barón recuperó el valor de los juegos de la paz.
Los juegos Olímpicos que se celebrarían cada cuatro años, animados por el espíritu de la verdad olímpica, salvarían las diferencias y reconciliarían a los adversarios: viviendo profundamente su cuerpo, el atleta se espiritualizaría. La práctica del ejercicio fomentaría la dialéctica fundamental de la vida y conseguiría transformar la inquietud en confianza

En 1927, con ocasión de la inauguración en Olimpia del monumento conmemorativo
de los Juegos, declara:

«En el mundo moderno, lleno de poderosas posibilidades que al mismo tiempo amenazan con peligrosas decadencias, el Olimpismo puede constituir una escuela de nobleza y pureza morales, tanto como de resistencia y energía físicas, a condición de que elevéis siempre vuestra idea del honor y del desinterés hasta la altura de vuestro vigor muscular ».

Pierre de Coubertin siempre rechazó la idea de un mundo anquilosado, que no se correspondía con la imagen de sus aspiraciones.

Los Juegos Olímpicos de Invierno comenzaron en 1924 y se han celebrado sólo con las excepciones de la Primera Guerra Mundial y de la Segunda Guerra Mundial. El Comité redactó los principios competitivos y eligió Atenas (Grecia) como sede de los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna, ahora como los primeros juegos del siglo XXI.

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