Carros cargados de un rico y valioso botín

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Reconstrucción del carro cargado con el botín que se hundió en las aguas del Rin

El tesoro de Neupotz presenta el mayor conjunto de componentes de carros de transporte hasta ahora encontrado. Gracias a la grava húmeda del Rin, han llegado a conservarse incluso partes de ruedas de madera. Por primera vez ha sido posible hacerse una idea detallada sobre la apariencia de un vehículo de carga romano (plaustrum). Las piezas de carro conservadas de este tesoro permiten inferir la presencia de, al menos, dos vehículos de transporte y de una gran cantidad de ruedas de reserva.

Cargados con un rico botín, los alamanes emprendieron el camino de vuelta desde los territorios de la Galia Meridional y Central donde habían pasado el invierno, a casa, desde donde habían partido más o menos medio año atrás. Aunque durante el trayecto rehusaban realizar incursiones importantes, las granjas y en especial los ricos santuarios eran objeto de su pillaje.

Debido al peso del botín que iba cargado en carros, el camino de regreso debía realizarse a través de las vías romanas, caracterizadas por su buena factura. A través del Valle del Ródano y la Suiza romanda alcanzaron el Rin junto a Basilea. A continuación siguieron su curso hacia el norte, donde finalmente se atrevieron a emprender la travesía del río.

Tesoros ocultos bajo las aguas del Rin

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El descubrimiento en los años 70 del siglo XX del tesoro de Neupotz y del resto de objetos que componen la exposicion el Tesoro de los Bárbaros que se encuentra en el MARQ, supuso el mayor hallazgo de objetos de época romana hasta la fecha.

Alrededor de 1970, cerca de Neupotz -corporación territorial de Germersheim-, el dragado de la grava realizado por la empresa Kuhn recuperó de las profundidades del lago los primeros objetos. En los años siguientes el número de hallazgos fue en aumento. El punto culminante se sitúa entre 1980 y 1982, cuando aparecieron grandes cantidades.

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Enormes ollas rebosantes de vajilla de bronce y de utillaje de hierro, grupos reducidos de objetos así como piezas individuales -destruidas en mayor o menor medida por la pala de la draga- fueron a parar sobre las cintas transportadoras y escombreras de la planta procesadora.
El hallazgo se produjo en un brazo del Viejo Rin, al sudeste del municipio de Neupotz, donde, en época romana, había un meandro del río, a poca distancia de la instalación portuaria del antiguo centro de Terra Sigillata de Rheinzabern (Tabernae).
En total se recuperaron cerca de 1.060 objetos cuyo peso total rondaba los 730 kg. Se hallaron casi exclusivamente objetos metálicos elaborados con hierro, bronce, cobre, estaño, latón y plata. Entre ellos hay recipientes, herramientas, aparatos, armas y piezas de carros.

Las ocultaciones de bienes ante la crisis producida por los Bárbaros

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Los romanos atemorizados tendían a ocultar sus bienes para evitar los saqueos

Si algo pone de relieve la exposicion El Tesoro de los Bárbaros que puede verse en las salas del MARQ es la situación de indefensión ante los ataques de las hordas bárbaras a sus villas y haciendas.  

Precisamente en estos tiempos peligrosos, los atemorizados habitantes de las provincias romanas ponían a buen recaudo no sólo sus posesiones con su dinero y sus joyas, sino también utensilios del día a día elaborados con bronce o hierro. Los objetos de valor atesorados se depositaban a menudo en una caja o bien en un recipiente de arcilla o metal que servía de receptáculo para albergarlos.

 

Respecto al período de crisis que tuvo lugar alrededor de la mitad del siglo III. d.C. se observa un claro aumento de este tipo de depósitos. La mayoría de las veces se trata de depósitos monetales en los que llamada “moneda final” data el conjunto del tesoro hallado. Estos tesoros compuestos por bienes de propietarios son muy diferentes de los depósitos de saqueadores, como los de Neupotz y Hagenbach. En estos casos no se trata de propiedades puestas a salvo por ciudadanos romanos, sino de un botín germánico, más concretamente de un botín que se perdió al atravesar el Rin.

La crisis del siglo III en el territorio de Alicante

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Las dificultades económicas, los cambios sociales y los conflictos por la sucesión al mando del Imperio romano se reflejan en la historia romana de la actual provincia de Alicante, pero no de manera uniforme. Hay que descartar de manera rotunda la llegada de bandas de germanos saqueando el territorio. Las fuentes escritas nada dicen de ellas y la arqueología no ha probado su presencia. Estos temas se pueden ver en el MARQ en la exposicion anexa titulada El Bajo Imperio en tierras alicantinas que acompaña la exposicion El Tesoro de los Barbaros .

 

cs-3788-aEn el siglo III en las ciudades se asiste a una paralización de la monumentalización del paisaje urbano. No hay, como en el siglo precedente inversiones en la edificación o reparación de edificios públicos por las élites urbanas y magistrados que desertan, como en otras partes del Imperio de sus obligaciones en pro de la comunidad. En algún caso en Ilici se producen deterioros en las infraestructuras (alcantarillas o cisternas) pero no se trata de un fenómeno generalizado. En La Vila Joiosa (¿Allon?) se mantienen en uso las termas, construidas a finales del siglo I, hasta el siglo IV. En el Portus Iicitanus hay reducción pero en absoluto paralización de la actividad comercial. En Dianium, la continuidad de la producción anfórica, para el envasado del vino local, y de materiales de construcción en el siglo III indica vitalidad de sus bases económicas. En esta centuria como contrapunto al desinterés por parte de los sectores sociales pudientes hacia la ciudad, estas invierten en sus propiedades rurales dotándolas de extraordinarios elementos de rica ornamentación y comodidades.

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Es el caso de la villa de Xauxelles en La Vila Joiosa, o en las que se levantaron al pie del Peñón de Ifach en Calpe que continúan en el siglo IV. En esta centuria además se documenta una mayor vitalidad en en Ilici y en el Portus Ilicitanus. La producción agrícola (aceite) se muestra activa con instalaciones como la de Canyada Joana en Crevillente y crecen otras lujosas villas como la descubierta en Algorós (Camp d’Elx) o en la residencia pavimentada con mosaicos en el Portus Ilicitanus.

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Asimismo, en la propia Ilici, probablemente a mediados del siglo IV se construye una basílica cristiana, lo que es indicio de una aristocracia convertida que puede costear un nuevo edificio en la vieja ciudad romana (hay que tener en cuenta que en este momento, el cristianismo está tolerado pero no es religión oficial, como ocurrirá a partir del 395).

Concurso Escolar de Dibujo o Redacción

concursodibujo-redaccionDirigido a todos los escolares de Educación Infantil, Primaria y Secundaria que deseen participar tras la visita a la exposición “El Tesoro de los Bárbaros”, que permanecerá en el MARQ de abril a octubre de 2012, así como a los alumnos/as participantes en las actividades de verano del Club Llumiq.

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La crisis del siglo III azotó el Imperio Romano

mapaPosiblemente el Bajo Imperio sea uno de los períodos de mayor inestabilidad en la Historia de Roma. La llamada crisis del siglo III tuvo su origen en contradicciones internas que transformaron el antiguo modelo económico del Imperio y debilitaron la estructura de su poderoso estado. Tal vez, el grave conflicto político sea una de las manifestaciones externas más visible, ya que las incesantes luchas por el poder terminaron por instaurar formas de gobierno como la “Anarquía Militar” (235-294 dC).

Las Provincias del Imperio no fueron ajenas a estos cambios y el alto grado de romanización y dependencia de Hispania la hicieron especialmente sensible. Las fuentes escritas poco pueden ayudarnos a entender lo acontecido fuera de Roma, centradas en narrar la sucesión de emperadores y usurpadores, en ellas sólo encontramos algunas referencias a la Península en relación con las incursiones de los pueblos bárbaros y su supuesto ataque a la ciudad de Tarraco.

En el registro arqueológico son las transformaciones en el paisaje urbano lo que caracterizará el periodo. La reducción de los perímetros, la ausencia evergetismo o la reutilización de gran parte del material constructivo, le dieron a la ciudad del Bajo Imperio un manifiesto aspecto de decadencia. Sin embargo, excavaciones recientes en importantes centros hispanos como: Tarraco, Barcino, Emerita Augusta, Corduba, Caesaraugusta, Valentia o Illerda, reflejan en sus hallazgos un significativo mantenimiento de la vida urbana y de su actividad económica y comercial. Es cierto que las ciudades ya no cuentan con el esplendor que tuvieron siglos atrás pero su existencia y función sí se prolongarán en el tiempo, sobreviviendo esta centuria y llegando en su mayoría a perdurar hasta por lo menos el 711.

Cadenas y grilletes para los prisioneros de las incursiones bárbaras

grilletesEntre los objetos que expone El Tesoro de los Barbaros existen unas piezas muy singulares que se encuentran en el Tesoro de Neupotz y se pueden ver en la segunda sala de la exposición. Se tratan de cadenas, dos grilletes con forma de anilla colocados directamente a los lados de una cerradura. Las piezas ovaladas de los dos grilletes cuelgan directamente de la fuerte anilla de hierro del candado. Esta forma casi se corresponde con la de las esposas actuales.

Las cadenas (catena) sirvieron en la antigüedad como esposas y como grilletes para los pies o el cuello. Los grilletes de hierro no aparecen únicamente en los contextos romanos, sino que se encuentran también entre los hallazgos célticos de La Tène. Entre los hallazgos romanos, los grilletes de hierro no sólo están relacionados con la esclavitud, sino que parece que también se usaron en los fuertes como medida disciplinaria. Un descubrimiento arqueológico muy revelador tuvo lugar en el fuerte de Pfünz. En el praetorium del campamento se encontró el esqueleto de un prisionero encadenado. El hueso de su pantorrilla aún se encontraba dentro del anillo de un grillete, unido a una larga cadena. Existen diferentes tipos de cadenas y grilletes que se utilizaron a la vez. En uno de estos grupos un grillete ovalado está sujeto al extremo de una cadena de hierro. Esta cadena permitía libertad de movimientos y estaba especialmente indicada para el transporte de prisioneros. Un ejemplar de este tipo de grillete con forma de anilla se halló también en el depósito de Neupotz. Al igual que el ejemplar de Pfünz, se trataba de un grillete para los pies. En el otro grupo se incluyen dos sólidos grilletes con forma de anilla colocados directamente a los lados de una cerradura.

32_bh_abb-2Sin embargo, a pesar de su hallazgo, no es posible determinar, si para los saqueadores eran tan sólo valiosos objetos de hierro, o si sirvieron de hecho para el traslado de los prisioneros que eran llevados a la Germania bárbara. Se encontraron junto con los demás objetos y es por ello improbable que fueran llevados por los prisioneros en el momento de cruzar el río. Sin embargo, el hallazgo de cadenas y grilletes en la Germania bárbara, como por ejemplo en Bavenstedt (Stadt Hildesheim, Niedersachsen), podría sugerir que en esos lugares hubo prisioneros romanos encadenados.

En la inscripción del altar de la victoria de Augsburgo, del año 260 d.C., se menciona que el ejército romano consiguió liberar a miles de prisioneros itálicos que habían sido hechos prisioneros durante la invasión de los jutungos o los semnones; una prueba de que durante las incursiones germánicas se produjeron secuestros a gran escala.

El Altar de la Victoria de Augsburgo

altarUno de los más notables hallazgos de los últimos tiempos se hizo en el año 1992 durante la realización de unas obras de construcción en Augsburgo. Se trata de un altar consagrado a la diosa Victoria, erigido por el gobernador de la provincia de Raetia con ocasión de una victoria sobre el pueblo germánico de los semnones o del de los jutungos.

La piedra sagrada con inscripción constituye un testimonio de la misma época sobre la situación precaria en la que se hallaba el Imperio Romano en los años 259 y 260: los germanos que habían invadido la península itálica en el año 259 se encontraban en su camino de regreso cuando fueron vencidos por los romanos en una batalla de dos días de duración -librada los días 24 y 25 de abril del año 260- cerca de Augsburgo. Miles de prisioneros desplazados desde la Península Itálica fueron liberados.

En esta acción no participaron legiones, sino únicamente las tropas auxiliares de Raetia y Germania Superior mencionadas en la inscripción, así como levas locales. Tras la batalla, parece que Raetia formó parte del reino independiente denominado Imperio Galo-Romano, puesto que ya se menciona su primer emperador, Póstumo, en una inscripción del Altar de la Victoria con fecha de 11 de septiembre.

Que pasó en el año 260 d.C.?

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En las postrimerías del verano del año 259 los francos invadieron el Bajo Rin, los alamanes el Alto Rin y otros pueblos germánicos, a través del Danubio, otras provincias romanas. Las tropas fronterizas no podían hacer frente a este asalto: el limes y los territorios de la ribera derecha del Rin fueron abandonados. Las provincias muy desguarnecidas de tropas quedaron a la merced de los saqueadores.

Como consecuencia hubo que limitarse a interceptar a las fuerzas germanas que regresaban a sus tierras con su botín.

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Unidades de las tropas del Rin que habían atacado a los saqueadores francos se negaron a entregar el botín reconquistado. Los soldados se sublevaron y proclamaron emperador a Póstumo, su comandante supremo, al que se unieron las provincias occidentales. Así nació, en el año 260, el Imperio Galo-Romano que, a pesar del empeño de los emperadores de Roma por impedirlo, pudo subsistir otros 14 años más. Tan solo Aureliano logró restablecer la unidad del Imperio.

El tesoro de Lingenfeld

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El Tesoro de Lingenfeld

 

En 1973, durante la extracción de grava en el Viejo Rin junto a Lingenfeld, se recuperó una gran olla de bronce con al menos 29 recipientes en su interior.

Son objetos propios de la batería de cocina y de la vajilla de mesa, en su mayoría copas y vasos para beber. También hay una cubeta de baño, un objeto raras veces encontrado en tesoros, y dos ollas que datan de tiempos prehistóricos.

El cuenco con semitapa consagrado al dios Mercurio proviene de un santuario saqueado.