Ars clostraria, el arte romano de la cerrajería

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Cerraduras en forma de bote, Primera mitad del siglo III, Depósito de Neupotz

La ars clostraria, también conocida como “arte de la cerrajería”, fue ya un oficio independiente en época romana y posterior. Los lujosos candados y cerraduras con forma de bote demuestran que su fabricación no tenía un carácter meramente funcional. Su forma suele ser redonda, aunque en algunos casos es también rectangular y octogonal, y la carcasa es de hierro, hierro con bandas de plata o de bronce, o simplemente de bronce. Continuar leyendo “Ars clostraria, el arte romano de la cerrajería”

Piezas singulares en un conjunto excepcional

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Vaso de Hagenbach, Cobre-estaño, Segunda mitad del siglo III

Hay tres piezas singulares de vajilla de mesa en la exposicion el Tesoro de los Bárbaros que puede verse en el MARQ de Alicante, que imitan en cada caso, a recipientes de cerámica y todos están fabricados con una técnica similar. Aunque no todos fueron descubiertos en el mismo lugar, su aparición en los depósitos del Rin nos sugiere un área de distribución común en una zona muy devastada por los saqueadores germanos. Es probable que incluso delimite una zona de talleres bien definida. Continuar leyendo “Piezas singulares en un conjunto excepcional”

De las lujosas mesas romanas a manos bárbaras

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Vajilla de plata, Siglos I-III, Depósito de Neupotz

A través de su expansión territorial, los romanos entraron en contacto con los artículos de lujo del mundo helenístico. Poseer vajillas de gran valor se puso de moda en las casas romanas de mayor nivel, más tarde también en las provincias del norte. Las vajillas de lujo estaban fabricadas en plata o, para dar la impresión de un alto valor, en bronce plateado o estañado. Continuar leyendo “De las lujosas mesas romanas a manos bárbaras”

El esplendor de Roma antes de la crisis del siglo III

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Detalle de la columna de Igel (reconstrucción). Primera mitad del siglo III

Cuenta Suetonio que Octavio, tras su victoria sobre Cleopatra VII (69 – 30 d.C.), se hizo con los enseres reales y también con la valiosa vajilla de mesa, pero que hizo fundir los recipientes de oro. Como podemos saber por un pasaje de Plutarco, entre ellos se incluyen objetos preciosos de gran antigüedad y valor artístico. ¿Da el vencedor del último de los reinos helenísticos orientales con este hecho una muestra de la mucho más agobiante superioridad moral de Roma y manifiesta así su repugnancia por la pretendida decadencia oriental de la última reina ptolemaica? Continuar leyendo “El esplendor de Roma antes de la crisis del siglo III”

Medidas económicas para la crisis del Imperio en el siglo III

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Antoniniano de Heliogábalo, Ceca de Roma años 218-22 d.C., Depósito de Neupotz

La exposición El tesoro de los Bárbaros también no sólo muestra objetos metálicos procedentes de los saqueos en la Galia romana. También se sustrajeron monedas, auténticos tesoros custodiados en las villas y que acabaron formando parte de los tesoros que pueden verse en el MARQ. Estas monedas nos ofrecen una informacion muy interesante de los cambios económicos que los gobiernos abordan para paliar la enorem crisis que se produce durante el siglo III. pero vayamos antes un pcoco más atrás.

En el año 23 a.C., el emperador Augusto (27 a.C. – 14 d.C.) impulsó la reorganización de las amonedaciones romanas, que por entonces contaban ya con unos trescientos años, y con ella de todas las finanzas, que se hallaban en muy mala situación como consecuencia de las turbulencias interiores y exteriores durante la República tardía. La emisión de monedas de bronce en especial cesó durante un largo periodo de tiempo. Como consecuencia de la reforma, se dispuso un sistema monetario en los tres metales: aurum (oro), argentum (plata) y aes (cobre y aleaciones de cobre). En oro se acuñaron el aureus y su mitad, el quinarius aureus (2), en plata el denarius (25) y su mitad, el quinarius (50). La emisión de ases se compone de tres valores nominales de latón (oricalco), el sestertius (100), el dupondius (200) y el semis (800), y de dos de cobre, el as (400) y el quadrans (1600). Todas las monedas se interrelacionan en un patrón de cambio fijo. Las cantidades que aparecen entre paréntesis hacen referencia al aureus.

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Denario republicano, Año 49 a.C. Depósito de Neupotz. Es la pieza más antigua de todas las monedas halladas

 

Este sistema subsistió hasta mediados del siglo III d.C. a pesar de las fluctuaciones del peso y de la degradación de las aleaciones. El año 214/15, bajo el reinado del emperador Caracalla (211 – 217), se amplió con el antoninianus, teóricamente un doble denario, pero en realidad sólo 1,5 veces. En los años 60 del siglo III, tan agitado por la crisis, esta estructura se colapsó. El antoniniano se devaluó hasta convertirse en mera calderilla de cobre o de aleación de cobre. Esta caída político-monetaria, a primera vista reconocible por el enorme aumento de valores nominales de plata en circulación, que sigue a un abismal descenso de su ley, surge ya durante el reinado del emperador Cómmodo (180 – 192), se acelera tras los años de la guerra civil (192 – 196) y alcanza su punto culminante con la aparición del Imperio galo (260 – 274). La reforma monetaria del emperador Diocleciano (284 – 305) en el año 294 intenta reestructurar el sistema trimetálico que había existido hasta la fecha. Pero en realidad a partir de este momento la circulación monetaria diaria la conforman sólo los valores acuñados con cobre.

Algo menos de dos décadas atrás, el contenido del Tesoro de Neupotz fue robado en su totalidad por los germanos, para hundirse en el Rin durante el regreso a casa. Esto sucedió aparentemente en la segunda mitad de la octava década del siglo III, siendo el único elemento decisivo para la estimación de esta cronología absoluta la moneda de Probo (276-282) adscrita a este hallazgo. La fecha exacta de acuñación, el año 277, se basa en la ordenación de las emisiones de este emperador realizada por la investigación numismática y no es por tanto incuestionable.

 Por la historiografía romana no contemporánea a él, se sabe que Probo luchó en los años 275 – 278 contra algunas tribus germánicas que iban hacia la Galia y que las forzó a salir de las fronteras del imperio. Cuentan los cronistas de la época que murieron 400.000 de los bárbaros saqueadores y que el victorioso emperador liberó tierras y asentamientos ocupados y se apoderó de todo el botín de los merodeadores.

Sabes lo que eran las Authepsae?

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Imagen de una de las authepsae del Tesoro de Neupotz

Una pieza singular que aparece de forma frecuente en los tesoros que pueden verse en la exposición El Tesoro de los Bárbaros que se expone en el MARQ tiene relación con la tarea de calentar el vino. Mezclar el vino con agua caliente (calda) al gusto cada uno era, según la apreciación de los autores antiguos, una costumbre específicamente romana. Por el contrario, los griegos utilizaban también agua enfriada (frigida) o nieve. Para calentarla, los romanos hacían uso de calentadores de agua (authepsa) desarrollados para este único fin. Su funcionamiento sigue el principio del samovar y se calentaban también con carbón.

Durante mucho tiempo, la investigación se ha venido interrogando acerca de la función de esta jarra para hervir agua con tapa articulada, de la que se conocen varios modelos desde tiempos de Augusto, hasta que se llegó a la conclusión correcta a partir de los sedimentos de cal de sus paredes interiores: estos recipientes se utilizaban en la antigüedad como hervidores con silbato, y a fecha de hoy aún existen jarras de cobre hechas a mano muy similares y con el mismo uso en Oriente y en los Balcanes.

Los hervidores eran la alternativa económica a las muy costosas authepsae, aunque requerían un fuego y tenían que ser llevadas de un sitio para otro. La jarra que se encuentra en el tesoro de Neupotz presenta como particularidad un aplique de asa que no está unido a la pared del recipiente y protege del sobrecalentamiento del contenido. La tapa articulada, por contra, evita la rápida pérdida de calor del agua.

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Detalle del asa decorada de una de las authepsae del tesoro de Neupotz

La única jarra de vino del depósito no apareció sola en el botín, sino junto al hervidor, lo que indica que ambas provenían del mismo hogar. Una serie de hallazgos confirman que ambas se complementan perfectamente en la mesa como recipientes para la bebida, pues funcionalmente se necesitan una a otra.

Debido al tipo de asa que presentan, los hervidores estaban expuestos en principio a un deterioro muy rápido. La jarra de vino parece el más antiguo de los dos recipientes, como demuestra su mayor desgaste. Las jarras articuladas de esta forma permiten echar una mirada retrospectiva a una larga historia de desarrollo que se puede seguir desde Grecia hasta Italia y que continúa todavía en la tardo-antigüedad.

En el siglo II constituyen el modelo de más éxito en las provincias del noroeste.

Armas con las que conseguir un tesoro

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Conjunto de lanzas aparecidas en el tesoro de Hagenbach
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Spathae o espada romana del tesoro de Hagenbach

El depósito de Neupotz comprende un total de 19 armas de la época romana que se dividen en 11 spathae o espadas largas, 4 puntas de lanza, una punta de jabalina y tres dardos de catapulta. Durante el siglo II d.C. se introdujeron en el ejército romano las armas largas, que relevaron al arma corta utilizada durante mucho tiempo, el gladius. Continuar leyendo “Armas con las que conseguir un tesoro”

La curiosa historia de Andossus, hijo de Obbelexx

39_gb_abb-21Hay un conjunto de piezas en la exposición El Tesoro de los Bárbaros que se expone en el MARQ que son muy inusuales de encontrar. Nos referimos a las 130 placas votivas, que aparecieron en el Tesoro de Hagenbach y que fueron sustraídas por los saqueadores con sus correspondientes edículos en forma de arco. Más o menos la mitad de las placas votivas habían sido atadas y estaban cogidas con una anilla de plata. Las placas representan árboles esquematizados. Algunas terminan en forma de edículo, muchas otras tienen apliques en forma de media luna que, con toda probabilidad, representaban los cuernos de una res.

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Tesoros ocultos bajo las aguas del Rin

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El descubrimiento en los años 70 del siglo XX del tesoro de Neupotz y del resto de objetos que componen la exposicion el Tesoro de los Bárbaros que se encuentra en el MARQ, supuso el mayor hallazgo de objetos de época romana hasta la fecha.

Alrededor de 1970, cerca de Neupotz -corporación territorial de Germersheim-, el dragado de la grava realizado por la empresa Kuhn recuperó de las profundidades del lago los primeros objetos. En los años siguientes el número de hallazgos fue en aumento. El punto culminante se sitúa entre 1980 y 1982, cuando aparecieron grandes cantidades.

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Enormes ollas rebosantes de vajilla de bronce y de utillaje de hierro, grupos reducidos de objetos así como piezas individuales -destruidas en mayor o menor medida por la pala de la draga- fueron a parar sobre las cintas transportadoras y escombreras de la planta procesadora.
El hallazgo se produjo en un brazo del Viejo Rin, al sudeste del municipio de Neupotz, donde, en época romana, había un meandro del río, a poca distancia de la instalación portuaria del antiguo centro de Terra Sigillata de Rheinzabern (Tabernae).
En total se recuperaron cerca de 1.060 objetos cuyo peso total rondaba los 730 kg. Se hallaron casi exclusivamente objetos metálicos elaborados con hierro, bronce, cobre, estaño, latón y plata. Entre ellos hay recipientes, herramientas, aparatos, armas y piezas de carros.

Las ocultaciones de bienes ante la crisis producida por los Bárbaros

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Los romanos atemorizados tendían a ocultar sus bienes para evitar los saqueos

Si algo pone de relieve la exposicion El Tesoro de los Bárbaros que puede verse en las salas del MARQ es la situación de indefensión ante los ataques de las hordas bárbaras a sus villas y haciendas.  

Precisamente en estos tiempos peligrosos, los atemorizados habitantes de las provincias romanas ponían a buen recaudo no sólo sus posesiones con su dinero y sus joyas, sino también utensilios del día a día elaborados con bronce o hierro. Los objetos de valor atesorados se depositaban a menudo en una caja o bien en un recipiente de arcilla o metal que servía de receptáculo para albergarlos.

 

Respecto al período de crisis que tuvo lugar alrededor de la mitad del siglo III. d.C. se observa un claro aumento de este tipo de depósitos. La mayoría de las veces se trata de depósitos monetales en los que llamada “moneda final” data el conjunto del tesoro hallado. Estos tesoros compuestos por bienes de propietarios son muy diferentes de los depósitos de saqueadores, como los de Neupotz y Hagenbach. En estos casos no se trata de propiedades puestas a salvo por ciudadanos romanos, sino de un botín germánico, más concretamente de un botín que se perdió al atravesar el Rin.