Armas con las que conseguir un tesoro

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Conjunto de lanzas aparecidas en el tesoro de Hagenbach
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Spathae o espada romana del tesoro de Hagenbach

El depósito de Neupotz comprende un total de 19 armas de la época romana que se dividen en 11 spathae o espadas largas, 4 puntas de lanza, una punta de jabalina y tres dardos de catapulta. Durante el siglo II d.C. se introdujeron en el ejército romano las armas largas, que relevaron al arma corta utilizada durante mucho tiempo, el gladius. Continuar leyendo “Armas con las que conseguir un tesoro”

Carros cargados de un rico y valioso botín

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Reconstrucción del carro cargado con el botín que se hundió en las aguas del Rin

El tesoro de Neupotz presenta el mayor conjunto de componentes de carros de transporte hasta ahora encontrado. Gracias a la grava húmeda del Rin, han llegado a conservarse incluso partes de ruedas de madera. Por primera vez ha sido posible hacerse una idea detallada sobre la apariencia de un vehículo de carga romano (plaustrum). Las piezas de carro conservadas de este tesoro permiten inferir la presencia de, al menos, dos vehículos de transporte y de una gran cantidad de ruedas de reserva.

Cargados con un rico botín, los alamanes emprendieron el camino de vuelta desde los territorios de la Galia Meridional y Central donde habían pasado el invierno, a casa, desde donde habían partido más o menos medio año atrás. Aunque durante el trayecto rehusaban realizar incursiones importantes, las granjas y en especial los ricos santuarios eran objeto de su pillaje.

Debido al peso del botín que iba cargado en carros, el camino de regreso debía realizarse a través de las vías romanas, caracterizadas por su buena factura. A través del Valle del Ródano y la Suiza romanda alcanzaron el Rin junto a Basilea. A continuación siguieron su curso hacia el norte, donde finalmente se atrevieron a emprender la travesía del río.

Las ocultaciones de bienes ante la crisis producida por los Bárbaros

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Los romanos atemorizados tendían a ocultar sus bienes para evitar los saqueos

Si algo pone de relieve la exposicion El Tesoro de los Bárbaros que puede verse en las salas del MARQ es la situación de indefensión ante los ataques de las hordas bárbaras a sus villas y haciendas.  

Precisamente en estos tiempos peligrosos, los atemorizados habitantes de las provincias romanas ponían a buen recaudo no sólo sus posesiones con su dinero y sus joyas, sino también utensilios del día a día elaborados con bronce o hierro. Los objetos de valor atesorados se depositaban a menudo en una caja o bien en un recipiente de arcilla o metal que servía de receptáculo para albergarlos.

 

Respecto al período de crisis que tuvo lugar alrededor de la mitad del siglo III. d.C. se observa un claro aumento de este tipo de depósitos. La mayoría de las veces se trata de depósitos monetales en los que llamada “moneda final” data el conjunto del tesoro hallado. Estos tesoros compuestos por bienes de propietarios son muy diferentes de los depósitos de saqueadores, como los de Neupotz y Hagenbach. En estos casos no se trata de propiedades puestas a salvo por ciudadanos romanos, sino de un botín germánico, más concretamente de un botín que se perdió al atravesar el Rin.

Cadenas y grilletes para los prisioneros de las incursiones bárbaras

grilletesEntre los objetos que expone El Tesoro de los Barbaros existen unas piezas muy singulares que se encuentran en el Tesoro de Neupotz y se pueden ver en la segunda sala de la exposición. Se tratan de cadenas, dos grilletes con forma de anilla colocados directamente a los lados de una cerradura. Las piezas ovaladas de los dos grilletes cuelgan directamente de la fuerte anilla de hierro del candado. Esta forma casi se corresponde con la de las esposas actuales.

Las cadenas (catena) sirvieron en la antigüedad como esposas y como grilletes para los pies o el cuello. Los grilletes de hierro no aparecen únicamente en los contextos romanos, sino que se encuentran también entre los hallazgos célticos de La Tène. Entre los hallazgos romanos, los grilletes de hierro no sólo están relacionados con la esclavitud, sino que parece que también se usaron en los fuertes como medida disciplinaria. Un descubrimiento arqueológico muy revelador tuvo lugar en el fuerte de Pfünz. En el praetorium del campamento se encontró el esqueleto de un prisionero encadenado. El hueso de su pantorrilla aún se encontraba dentro del anillo de un grillete, unido a una larga cadena. Existen diferentes tipos de cadenas y grilletes que se utilizaron a la vez. En uno de estos grupos un grillete ovalado está sujeto al extremo de una cadena de hierro. Esta cadena permitía libertad de movimientos y estaba especialmente indicada para el transporte de prisioneros. Un ejemplar de este tipo de grillete con forma de anilla se halló también en el depósito de Neupotz. Al igual que el ejemplar de Pfünz, se trataba de un grillete para los pies. En el otro grupo se incluyen dos sólidos grilletes con forma de anilla colocados directamente a los lados de una cerradura.

32_bh_abb-2Sin embargo, a pesar de su hallazgo, no es posible determinar, si para los saqueadores eran tan sólo valiosos objetos de hierro, o si sirvieron de hecho para el traslado de los prisioneros que eran llevados a la Germania bárbara. Se encontraron junto con los demás objetos y es por ello improbable que fueran llevados por los prisioneros en el momento de cruzar el río. Sin embargo, el hallazgo de cadenas y grilletes en la Germania bárbara, como por ejemplo en Bavenstedt (Stadt Hildesheim, Niedersachsen), podría sugerir que en esos lugares hubo prisioneros romanos encadenados.

En la inscripción del altar de la victoria de Augsburgo, del año 260 d.C., se menciona que el ejército romano consiguió liberar a miles de prisioneros itálicos que habían sido hechos prisioneros durante la invasión de los jutungos o los semnones; una prueba de que durante las incursiones germánicas se produjeron secuestros a gran escala.

Alamanes y jutungos

Desde un punto de vista actual, parece como si el Imperio Romano disfrutara del gobierno de un emperador pacífico, de prosperidad económica y de una gran potencia cultural en los dos decenios centrales del siglo II; la calma antes de la tempestad. Mientras el Imperio renunciaba conscientemente a ampliar sus territorios, las poblaciones vecinas comenzaron a dirigir su agresividad contra las provincias romanas fronterizas. Dos enemigos principales surgen en este preciso momento: en el oeste, los partos y sus posteriores herederos los persas sasánidas y en el este, las diferentes tribus germánicas del otro lado del Rin y de más arriba hasta la zona media del Danubio
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Una ciudad romana crece dentro del MARQ

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Se ultiman los preparativos para la inauguración de la exposicion El Tesoro de los Bárbaros

Las tareas de montaje de la exposicion El tesoro de los Bárbaros continuan a buen ritmo y la minuciosa colocación de piezas que están haciendo el comisario de la exposicion Richard Petrovszky y los técnicos del Museo de Speyer está a punto de concluir.
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