Medidas económicas para la crisis del Imperio en el siglo III

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Antoniniano de Heliogábalo, Ceca de Roma años 218-22 d.C., Depósito de Neupotz

La exposición El tesoro de los Bárbaros también no sólo muestra objetos metálicos procedentes de los saqueos en la Galia romana. También se sustrajeron monedas, auténticos tesoros custodiados en las villas y que acabaron formando parte de los tesoros que pueden verse en el MARQ. Estas monedas nos ofrecen una informacion muy interesante de los cambios económicos que los gobiernos abordan para paliar la enorem crisis que se produce durante el siglo III. pero vayamos antes un pcoco más atrás.

En el año 23 a.C., el emperador Augusto (27 a.C. – 14 d.C.) impulsó la reorganización de las amonedaciones romanas, que por entonces contaban ya con unos trescientos años, y con ella de todas las finanzas, que se hallaban en muy mala situación como consecuencia de las turbulencias interiores y exteriores durante la República tardía. La emisión de monedas de bronce en especial cesó durante un largo periodo de tiempo. Como consecuencia de la reforma, se dispuso un sistema monetario en los tres metales: aurum (oro), argentum (plata) y aes (cobre y aleaciones de cobre). En oro se acuñaron el aureus y su mitad, el quinarius aureus (2), en plata el denarius (25) y su mitad, el quinarius (50). La emisión de ases se compone de tres valores nominales de latón (oricalco), el sestertius (100), el dupondius (200) y el semis (800), y de dos de cobre, el as (400) y el quadrans (1600). Todas las monedas se interrelacionan en un patrón de cambio fijo. Las cantidades que aparecen entre paréntesis hacen referencia al aureus.

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Denario republicano, Año 49 a.C. Depósito de Neupotz. Es la pieza más antigua de todas las monedas halladas

 

Este sistema subsistió hasta mediados del siglo III d.C. a pesar de las fluctuaciones del peso y de la degradación de las aleaciones. El año 214/15, bajo el reinado del emperador Caracalla (211 – 217), se amplió con el antoninianus, teóricamente un doble denario, pero en realidad sólo 1,5 veces. En los años 60 del siglo III, tan agitado por la crisis, esta estructura se colapsó. El antoniniano se devaluó hasta convertirse en mera calderilla de cobre o de aleación de cobre. Esta caída político-monetaria, a primera vista reconocible por el enorme aumento de valores nominales de plata en circulación, que sigue a un abismal descenso de su ley, surge ya durante el reinado del emperador Cómmodo (180 – 192), se acelera tras los años de la guerra civil (192 – 196) y alcanza su punto culminante con la aparición del Imperio galo (260 – 274). La reforma monetaria del emperador Diocleciano (284 – 305) en el año 294 intenta reestructurar el sistema trimetálico que había existido hasta la fecha. Pero en realidad a partir de este momento la circulación monetaria diaria la conforman sólo los valores acuñados con cobre.

Algo menos de dos décadas atrás, el contenido del Tesoro de Neupotz fue robado en su totalidad por los germanos, para hundirse en el Rin durante el regreso a casa. Esto sucedió aparentemente en la segunda mitad de la octava década del siglo III, siendo el único elemento decisivo para la estimación de esta cronología absoluta la moneda de Probo (276-282) adscrita a este hallazgo. La fecha exacta de acuñación, el año 277, se basa en la ordenación de las emisiones de este emperador realizada por la investigación numismática y no es por tanto incuestionable.

 Por la historiografía romana no contemporánea a él, se sabe que Probo luchó en los años 275 – 278 contra algunas tribus germánicas que iban hacia la Galia y que las forzó a salir de las fronteras del imperio. Cuentan los cronistas de la época que murieron 400.000 de los bárbaros saqueadores y que el victorioso emperador liberó tierras y asentamientos ocupados y se apoderó de todo el botín de los merodeadores.

Tesoros ocultos bajo las aguas del Rin

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El descubrimiento en los años 70 del siglo XX del tesoro de Neupotz y del resto de objetos que componen la exposicion el Tesoro de los Bárbaros que se encuentra en el MARQ, supuso el mayor hallazgo de objetos de época romana hasta la fecha.

Alrededor de 1970, cerca de Neupotz -corporación territorial de Germersheim-, el dragado de la grava realizado por la empresa Kuhn recuperó de las profundidades del lago los primeros objetos. En los años siguientes el número de hallazgos fue en aumento. El punto culminante se sitúa entre 1980 y 1982, cuando aparecieron grandes cantidades.

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Enormes ollas rebosantes de vajilla de bronce y de utillaje de hierro, grupos reducidos de objetos así como piezas individuales -destruidas en mayor o menor medida por la pala de la draga- fueron a parar sobre las cintas transportadoras y escombreras de la planta procesadora.
El hallazgo se produjo en un brazo del Viejo Rin, al sudeste del municipio de Neupotz, donde, en época romana, había un meandro del río, a poca distancia de la instalación portuaria del antiguo centro de Terra Sigillata de Rheinzabern (Tabernae).
En total se recuperaron cerca de 1.060 objetos cuyo peso total rondaba los 730 kg. Se hallaron casi exclusivamente objetos metálicos elaborados con hierro, bronce, cobre, estaño, latón y plata. Entre ellos hay recipientes, herramientas, aparatos, armas y piezas de carros.

El Tesoro de Neupotz

El Tesoro de los Bárbaros
Detalle del inmenso conjunto del Tesoro de Neupotz

El hallazgo de Neupotz, producido en la Renania-Palatinado, es el mayor y más amplio depósito de época romana jamás descubierto. El hallazgo salió a la luz de forma accidental durante unas obras de dragado en un antiguo brazo del Rin. Se compone de más de mil objetos de hierro, bronce, latón y plata. Hasta ese momento era inimaginable encontrar tal abundancia y tanta variedad de objetos en un único lugar.
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